4 Estrategias para Mejorar la Disciplina en el Aula (Garantizadas)

Las estrategias para mejorar la disciplina en el aula que estoy a punto de recomendarte son muy diferentes a las que acostumbras.

Quiero iniciar este tema con la siguiente pregunta.

¿Eres tú la única persona responsable de la disciplina en el aula?

Antes de contestarla te voy a contar algo muy interesante…

Durante 16 años he asesorado a escuelas de distintos contextos sociales y económicos

Y he observado 2 constantes.

  1. Aquellos maestros que están cansados y es evidente que no disfrutan su trabajo, son duros, impositivos, regañan y ponen malas caras.

Y hasta llegan a ser groseros con los alumnos, personal administrativo y  los capacitadores externos.

Generan un ambiente negativo y torpe en sus grupos.

 

Nivel de estrés según nivel de enseñanza

 

Como resultado de esto sus alumnos tienen mucha energía mal canalizada, son desordenados, inquietos, no prestan atención y no saben manejarse respetuosamente.

Necesitan llamadas fuertes de atención y condiciones o castigos para realizar cualquier actividad.

Y esto no es NADA positivo.

Pues estos profesores generan habilidades sociales negativas.

Más adelante hablaré sobre cómo desarrollar habilidades sociales en los alumnos para recuperar la disciplina en el aula

  1. Cuando frente a un grupo hay docentes que se desempeñan como un guía, que evidentemente son felices, disfrutan su trabajo y son amables.

Los alumnos muestran entera disposición a las actividades, son propositivos, ordenados y agradecen las intervenciones e incluso establecen vínculos afectivos.

Estos alumnos tienen mejores experiencias educativas y por lo tanto su desempeño escolar es mejor.

Nivel de felicidad de estudiantes

Así que para recuperar la disciplina en el aula te recomiendo ampliamente las siguientes 4 estrategias.

  1. Cambia tu actitud.
  2. Implementa nuevas maneras de llamar la atención.
  3. Renueva las reglas en mutuo acuerdo.
  4. Haz que tus alumnos se apropien del espacio.

1. Cambia tu actitud.

Maestros y estudiantes somos parte de un grupo de personas que deben convivir de manera ordenada para lograr un fin común.

Es decir, tú y tus alumnos son un equipo.

Y la calidad de tus habilidades sociales darán pie a la manera en que fluirá tu clase.

Ahora,

¿Por qué menciono que debes cambiar tu actitud?

Resulta que en nuestro cerebro tenemos neuronas llamada coloquialmente “espejo”.

Estas se activan cuando otra persona desarrolla la actividad que está observando.

Aprovecha las neuronas espejo para mejorar el control de grupo

Las neuronas “espejo”

Son las responsables del efecto contagioso de la risa, la ira, la compasión y todas las emociones que se te vengan en mente.

¿Cómo funcionan las neuronas espejo?

Estas neuronas se activan al ver realizar una acción y desempeñan un importante papel dentro de las capacidades cognitivas de tus alumnos.

Además están unidas a la vida social, como la imitación y la empatía.

En la mayoría de las personas existe una tendencia natural a buscar un ambiente en el que se puedan sentir más contentas y alegres.

Esto se debe al contagio de las emociones positivas, a cómo nos afecta el ambiente en el que nos encontremos, y cómo nos predispone a un bienestar emocional y a una mayor alegría.

Por eso es que debes cambiar tu actitud.

Además aquel típico maestro que era figura de autoridad y todos le tenían respeto (y hasta miedo) y obedecían.

Ya no funciona en la actualidad.

Ahora te preguntarás…

¿Cómo cambio mi actitud?

Para cambiar tu actitud necesitas hacer lo siguiente:

Este test te dará una buena idea de las habilidades que tienes que desarrollar, vuelve a leer las preguntas y sabrás si se trata de habilidades sociales o habilidades personales.

  • Busca ayuda de un profesional o asiste a cursos o talleres.

Aunque hay un intenso debate acerca del coaching y la formación en habilidades sociales y personales.

Yo particularmente no creo que exista mala fe en los denominados “vendehumo”, pero sí desconocimiento.

Muchos generalizan sus experiencias personales y creen que lo que les ha cambiado la vida a ellos, funcionará para el resto.

Para evitar este tipo de extrapolaciones investiga sobre tu coach y sus técnicas y ve más allá.

Existen los estudios científicos, realizados en decenas de voluntarios.

Que demuestran a los escépticos que los buenos programas de formación sí funcionan:

Aunque no hacen milagros, pero los últimos análisis revelan que puedes ser capaz de mejorar tu inteligencia emocional un 25% en promedio.

Y en el caso de las habilidades sociales, hasta un 50%.

¿Por qué?

Gracias a la plasticidad neuronal, el término que los neurólogos usan para referirse a la capacidad del cerebro para cambiar a cualquier edad.

Es posible aprender empatía y gestión emocional. En este último caso, la mejora puede llegar hasta el 35%

Así pues, si no estás obteniendo resultados con tu coach o curso de formación, quizás sea hora de buscar uno mejor.

Recuerda que el salón de clases es un excelente ensayo de las condiciones de interacción social a las que se enfrentarán tus alumnos en su vida diaria y profesional

Por lo que te recomiendo comunicar los derechos, responsabilidades, obligaciones y los alcances de sus acciones dentro y fuera de la escuela.

2. Implementa nuevas maneras de llamar la atención.

Antes de reprender a tu alumno por sus acciones.

Obsérvalo y pregúntate

¿Por qué actúa así?

O

¿Para qué actúa así?.

Resulta que los estudiantes con déficits visuales, auditivos, dislexia, TDA/H, con problemas familiares e incluso aquellos con altas capacidades.

Son los que en su mayoría tienen malos comportamientos como una reacción automática y de defensa ante alguna situación.

Distrae, pega o grita para no tener que realizar las tareas escolares que le parecen difíciles, imposibles o aburridas por que no representan retos cognitivos.

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Entonces antes de regañar a un alumno porque no obedece o no pone atención pregúntate:

¿Tiene algún déficit?

O

¿Mi clase es aburrida para él?

Ahora si observas que ciertas actitudes se repiten. Acércate a su profesor del ciclo escolar anterior, al orientador y a sus padres.

Indaga si estos comportamientos se repiten, si es así entonces sugiero una intervención de especialistas, para hacer los diagnósticos que te den pautas para acondicionar tus estrategias y currículo a cada alumno.

Recuerda que la tendencia mundial es a personalizar la educación y tiene grandes ventajas.

Expón las consecuencias de su comportamiento y muéstrale las ventajas de comportarse bajo las normas escolares y sociales del colegio.

Aprovecho para dejarte un consejo extra.

Si un día gritas muy fuerte en clase y te descubres con mucho enojo.

Haz una pausa, seguramente estás desgastado emocionalmente, observa tu dinámica grupal.

Si es desastrosa realiza la siguiente técnica de respiración:

Tapa con tu dedo pulgar derecho tu fosa nasal derecha e inhala por la fosa nasal izquierda.

Al exhalar destapa la fosa nasal derecha y tapa con tu dedo medio derecho la fosa nasal izquierda. Repite esta acción por 2.5 min.

Ahora tapa tu fosa nasal izquierda con el dedo pulgar izquierdo e inhala por la fosa nasal derecha.

Exhala destapando tu fosa nasal izquierda y tapando la fosa nasal derecha con tu dedo medio izquierdo. Repite durante 2.5 min.

Pasados los 5 minutos respira normalmente.

Puedes hacerlo durante más tiempo si lo deseas.

En el próximo punto es donde convergen docentes y alumnos.

3. Establece las mutuas reglas de comportamiento y convivencia en el aula.

Te recomiendo establecerlas en conjunto, dependiendo del grado escolar puedes presentar una propuesta general y los estudiantes la irán votando.

También se pueden ir modificando.

Si son alumnos de secundaria, preparatoria o licenciatura seguramente ellos harán muchas propuestas y algunas no te pueden gustar pero ambas partes tienen que aprender a negociar.

Asegúrate de que todos los alumnos entiendan por qué se ponen esas reglas y cuales son las consecuencias de cumplirlas o no cumplirlas.

Evita premios o incentivos materiales, aboga por las habilidades sociales, comunicación, respeto, esperar o asignar turnos, negociaciones honestas, etc.

No subestimes a los más pequeños, las reglas que sugieren a mí me han sorprendido mucho.

Para que no se les olviden tienes que repetirlas constantemente, también puedes tenerlas a la vista a manera de infografía, con imágenes que les recuerden el comportamiento deseado.

¿Qué tienen que hacer los alumnos?

Siguiendo con la idea de las reglas del aula, debes tomar en cuenta que el año escolar pasa por distintas etapas que demandan distintas reglas.

Por ejemplo los meses en los que preparas eventos especiales o días festivos como la independencia de tu país o la navidad.

La rutina seguramente se verá modificada por lo tanto también las reglas.

Es muy importante definirlas con antelación.

Entonces si tus alumnos definen las reglas las tendrán mucho más claras y presentes que si tú se las impones.

Permite que se escriban con sus palabras y hagan un pliego grande en el que todos participen para tenerlas a la vista, este ejercicio hace que ellos se apropien de sus reglas.

¡Ojo!

Cuando identifiques algún déficit, ajusta las reglas a las necesidades de estos alumnos y explica las modificaciones al resto del grupo, preguntando si están de acuerdo.

Comunica a tus alumnos que son todos responsables de lo que suceda en el aula, que todos son vigilantes de cumplir las reglas.

Pero antes de eso, ellos deben cumplirlas.

No queremos que acusen o señalen, hay alumnos que suelen tomar este papel y desafortunadamente pierden mucho tiempo en observar a sus compañeros para evidenciarlos.

Y lo grave es que este tiempo invertido en observar errores es tiempo perdido en sus propias tareas o avances.

Entonces siempre motiva a que cada uno sea responsable de su desarrollo, de sus avances y de cumplir las reglas.

¡Se más atrevido con las reglas!

Las tarjetas de turnos, avisos verbales,  levantar la mano para pedir permiso son aburridas.

Puedes ser más ingenioso y evitar lo tradicional. Por ejemplo:

Cada vez que alguien quiera salir al baño tiene que contar un chiste o mencionar algo interesante respecto a la materia en curso.

Recuerda las reglas deben de ser decididas por los alumnos y por ti.

4. Qué sientan que el salón de clases es suyo

Aunque lo tengas determinado permite que los alumnos decidan la distribución y espacio de almacenamiento de los materiales, libros, mochilas, suéteres, etc.

Recomiendo que se indiquen estos espacios con letreros y que ellos los hagan y los coloquen, no importa la edad, esto lleva a una apropiación del espacio y a la conciencia del mismo y por lo tanto ellos lo van a respetar.

Propón la posibilidad de un lugar  “de la paz” dentro del salón de clases

Este espacio es para que cualquier alumno que no desee cumplir con alguna tarea o este molesto o inquieto.

Pueda ir a resguardarse y tranquilizarse antes de integrarse al grupo.

Este deberá contener libros, música en un dispositivo con audífonos, colores, hojas, juguetes, juegos, que entre todos hayan propuesto.

Los materiales que estén ahí únicamente pueden permanecer ahí y son para compartirse.

Como verás este espacio necesita reglas muy claras de uso, todos los miembros del grupo deberán decidir cuales serán.

Nuevamente pónganlas en un lienzo grande y a la vista, un lienzo en el que todos los alumnos participen.

Para recuperar la disciplina en el aula en menos de 1 mes haz lo siguiente:

  1. Implementa la dinámica de reglas mutuas dentro y fuera del aula. (estrategia número 3)
  2. Da un espacio el viernes para plantear el plan de cambios, así el fin de semana tus alumnos pensarán en las reglas que quieren sugerir.
  3. El lunes se expone y se concluye el reglamento común y los cambios  al salón de clase.
  4. Da el tiempo necesario para realizar la decoración o los cambios que se hayan aceptado, pero el cumplimiento de las reglas tiene que comenzar el lunes.
  5. Cuando ya estén las reglas refuerza verbalmente con frases positivas en su cumplimiento, sobretodo al inicio de la implementación de estas o del periodo en el que se hayan modificado, pues esto asegura su cumplimiento.

 

Conclusión

Como habrás notado al leer estos consejos para el control de grupo es responsabilidad tuya y de tus alumnos.

Tu trabajo frente al grupo se hará más sencillo mientras más involucres a tus alumnos en la dinámica diaria del aula.

Y si lo piensas detalladamente es muy razonable involucrarlos pues en el aula se vive una estructura social y es así como se vive cotidianamente en casa, en la escuela, en las actividades extra-escolares y más adelante en su vida laboral.

Si aplicas estos consejos notarás mayor compromiso de tus alumnos en su desarrollo escolar.

Y es de esperarse que se sienten dueños de un espacio y una dinámica que ellos mismos han habilitado y aceptado.

No se enfrentan a condiciones impuestas con las que probablemente no estén de acuerdo y eso ya causa molestias y muchas ganas de quebrantar reglas.

Compartes el salón de clases y los días con tus alumnos, haz de tu aula un espacio de convivencia, respeto y claridad, en el que los todos se sientan seguros, cómodos, libres y felices.

No está por demás decirlo, si tu rompes las reglas serás el ejemplo absoluto de que las reglas se pueden romper cuando uno quiera, así que ten mucho cuidado como te conduces en el aula.

¿Tienes algún consejo que quieras compartir con los lectores de este blog?

Déjalo en los comentarios. Todos te lo agradeceremos.

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